Remesas familiares en tiempos de COVID-19

16 junio, 2020

Históricamente República Dominicana ha sido país receptor de remesas familiares por parte de su diáspora, en especial de dominicanos/as que viven en Estados Unidos y España, los cuales, en conjunto, emiten el 86.5% de estas. La recepción de remesas ha contribuido al aumento del ingreso de los hogares al tener impacto directo en la reducción de su pobreza monetaria (Panorama Social de América Latina 2019, CEPAL). En promedio, durante el periodo 2010-2019, las remesas familiares aumentaron alrededor de un 7%. En 2017 se produjo el mayor repunte con un incremento de 12.5% (ver gráfico 1).

El incremento de las remesas familiares deja en evidencia que gran parte de los emigrados dominicanos pertenecen a la población económicamente activa (PEA), y con su trabajo contribuyen con alrededor del 8.38% del PIB. Este esfuerzo por parte de la diáspora dominicana, además de ser un ingreso para los hogares receptores, muestra debilidad en la economía nacional, pues es una variable exógena a la política económica interna. El envío de remesas está supeditado a las condiciones sociales y económicas de los países donde son emitidas. Esta vulnerabilidad ha quedado plasmada en su reducción ante la pandemia por Covid-19. En mayo de este año se redujo en un 21.8% (-145.4 millones de dólares) respecto al mismo mes en el año anterior (ver cuadro 1).

Esta notable disminución de las remesas familiares incide tanto sobre las personas que las emiten como las que las reciben, pues, en gran medida, se debe a la pérdida o suspensión del empleo del remitente. Según las estimaciones de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), a causa de la crisis sanitaria, el desempleo podría alcanzar a alrededor de 25 millones de personas en el mundo. Otras causas de la disminución de las remesas son las restricciones a la movilidad que se han adoptado en los diferentes países, como el cierre de lugares públicos y fronteras.

Los hogares receptores de remesas, que se estima son alrededor de 1.9[1] millones, ven su ingreso disminuido a raíz de esta situación, la cual afecta los compromisos adquiridos y disminuye su capacidad para paliar las consecuencias y efectos económicos generados por la pandemia. De ahí que las actuales condiciones requieran acciones coordinadas por parte de los Estados.

Bibliografía

  • Banco Central de la República Dominicana, Sector externo, remesas anuales, 2020.
  • Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL). Informe “Panorama social para América Latina y el Caribe 2019”.
  • Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El COVID-19 y el mundo del trabajo: Repercusiones y respuestas. Observatorio de la OIT, 1.a edición. 18 de marzo de 2020.

[1]Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en República Dominicana. Diáspora dominicana inclusión productiva e inversión en el desarrollo de la República Dominicana: Potencial de capital humano, ahorro y crédito de la diáspora desde Estados Unidos y España. Factibilidad del Fondo Internacional de Garantías para Dominicanos en el Exterior FIG-DOMEX. Financiado por el Fondo de la OIM para el Desarrollo, 2018.

Reyna Bartolomé

Analista del Departamento de Investigación

y Estudios Migratorios