La integración económica de los inmigrantes en la República Dominicana constituye uno de los fenómenos sociales y laborales más relevantes de las últimas décadas. Los datos de la segunda versión de la Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI) del 2017 muestran que en el país residían 570,933 personas nacidas en el extranjero, equivalentes al 5.6 % de la población nacional. De este total, el 87.2 % correspondía a inmigrantes haitianos, mientras que el restante 12.8 % provenía de otros países, principalmente Venezuela.

La población venezolana representó el segundo grupo migratorio más importante y de mayor crecimiento, con 25,876 personas en 2017, un aumento de 653 % respecto a la ENI-2012, cuando apenas se contabilizaban 3,434 personas. Este grupo se caracteriza por altos niveles educativos, formación técnica y universitaria, y una distribución equilibrada entre hombres y mujeres. Además, cerca del 85 % reside en el Gran Santo Domingo y zonas turísticas como Bávaro y Punta Cana.

Por su parte, la inmigración haitiana continúa siendo el principal componente de la población extranjera en el país. Se caracteriza por una población joven y predominantemente masculina: el 58.3 % son hombres y el 41.7 % mujeres, mientras que cerca del 40 % tiene entre 20 y 34 años, reflejando una marcada orientación hacia la inserción laboral.

Participación laboral de inmigrantes

La participación laboral de la población inmigrante, es decir, la proporción de inmigrantes en edad de trabajar que tiene o busca activamente empleo, resulta particularmente significativa para sectores estratégicos de la economía dominicana. La ENI-2017 evidencia que cerca del 80 % de los inmigrantes se encuentra entre los 15 y 45 años, es decir, en edades productivas. Asimismo, los inmigrantes presentan altos niveles de participación en la Población Económicamente Activa (PEA), aunque frecuentemente vinculados a empleos informales y de baja protección social.

Las diferencias en los niveles de ocupación entre inmigrantes y población nativa son notables. Según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) de 2024, la tasa de ocupación de los inmigrantes haitianos, es decir, aquellos inmigrantes que tienen empleo, supera en aproximadamente 9 puntos porcentuales la de los dominicanos, tal como presenta la figura 1. Asimismo, la tasa de participación laboral de los haitianos alcanza 73.6 %, superior a la de los dominicanos, estimada en 64.7 %.

Inserción laboral de los trabajadores inmigrantes en sectores productivos

La distribución sectorial del empleo inmigrante revela patrones diferenciados según nacionalidad y sexo. La población haitiana se concentra principalmente en actividades intensivas en mano de obra, como el sector agropecuario (33.8 %), la construcción (26.3 %) y el comercio (16.3 %). En contraste, los inmigrantes venezolanos tienen una inserción más frecuente en sectores urbanos y de servicios, especialmente turismo, comercio y actividades administrativas.

En el sector agrícola, la dependencia de mano de obra extranjera es particularmente elevada. La Encuesta Sectorial Agrícola ENAGROT-2022 identificó que los trabajadores extranjeros representaban el 66.8 % de la fuerza laboral entrevistada en rubros de alta demanda nacional como arroz, plátano y habichuelas. El perfil predominante corresponde a hombres haitianos con una edad promedio de 35 años. Más del 60 % llevaba más de diez años residiendo en el país, lo que evidencia procesos de arraigo y permanencia prolongada.

Sin embargo, las condiciones laborales en este sector continúan marcadas por altos niveles de informalidad. El trabajo agrícola suele realizarse sin contratos formales, con pagos diarios y ausencia de protección social. Además, el 66.5 % de los trabajadores extranjeros carece de habilidades para operar maquinaria agrícola, lo que refleja bajos niveles de tecnificación y escolaridad.

La construcción presenta dinámicas similares. Aproximadamente el 98 % de los trabajadores extranjeros del sector son haitianos, predominando también la informalidad y la ausencia de acceso a seguridad social. Estudios recientes del Instituto Nacional de Migración (INM RD) señalan que los empleadores reconocen tanto la necesidad de esta mano de obra como la importancia de fortalecer la capacitación técnica y la seguridad ocupacional. El estudio también señala que muchos inmigrantes carecen de documentación válida lo que condiciona su permanencia laboral.

El sector turismo presenta un panorama distinto y más diverso. En hoteles, bares y restaurantes, los inmigrantes representaban cerca del 9.6 % de la fuerza laboral ocupada en 2017 y, a diferencia de los sectores agricultura y construcción, existe una mayor diversidad de nacionalidades. En este sector predominan mayores niveles de formalidad y mejores competencias lingüísticas y técnicas entre los trabajadores extranjeros, especialmente en puestos administrativos y de atención al cliente. Además, las mujeres inmigrantes tienen una presencia más visible en actividades informales vinculadas al turismo, como servicios independientes y trabajo por cuenta propia.

En el comercio también se observa una participación importante de mujeres inmigrantes, particularmente en actividades de autoempleo, ventas ambulantes y microemprendimientos. No obstante, la falta de documentación continúa siendo una barrera crítica para la transición desde la informalidad hacia esquemas laborales formales y con mayor protección.

Finalmente, la evidencia confirma que la inmigración desempeña un papel fundamental en la economía dominicana, especialmente en sectores de alta demanda laboral. Sin embargo, persisten importantes desafíos asociados a la informalidad, la desigualdad de acceso a derechos laborales y las brechas de integración social. Los hallazgos evidencian la necesidad de políticas orientadas a fortalecer la formalización laboral y la integración social de la población inmigrante.

Por Guillermo Mota

Analista de Investigación