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Integración socioeconómica de las personas inmigrantes ocupadas en el mercado laboral rural dominicano desde el enfoque de género

Integración socioeconómica de las personas inmigrantes ocupadas en el mercado laboral rural dominicano desde el enfoque de género

En el estudio de las migraciones como fenómeno social es fundamental incorporar el análisis de género, ya que permite organizar, a partir del enfoque trasnacional, la estructura social y, por ende, comprender aspectos diferenciados en las motivaciones de las personas migrantes, su integración y desarrollo en la sociedad (Oso, Sáiz & Cortés, A., 2017).

En lo referente a las diferencias de oportunidades entre hombres y mujeres, durante años las investigaciones sobre migración han pasado por alto el componente femenino, al asumir que las mujeres tenían un rol pasivo en estos movimientos, y estaban sujetas a la decisión del sostén masculino (Pessar, 1986, Simon and Corona DeLey, 1986 citados por Bodenheimer, 1999). No obstante, los datos recientes muestran que a nivel mundial las mujeres migrantes representan el 47.9%[1] (en 2019) del total de la población migrante internacional.

En el caso particular de República Dominicana, la participación de las mujeres dominicanas en otros países comprende más de la mitad del total de la población emigrante del país, la cual se sitúa en 58.6%[2] en 2019. Por el lado de la inmigración, según los resultados de la última Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI 2017), la situación es a la inversa, ya que los hombres son mayoría frente a las mujeres, con representación de 61.6% y 38.4%, respectivamente.

En este último aspecto, el Instituto Nacional de Migración, en su informe Integración socioeconómica de las personas inmigrantes ocupadas en el mercado laboral rural dominicano[3] profundizó en los datos de la ENI 2017 referentes a la población extranjera inserta en el sector agropecuario que habita en la zona rural, tomando en cuenta el enfoque de género. A continuación, hacemos referencia a informaciones estadísticas extraídas de este estudio, que muestran parte de las diferencias en cuanto al perfil, las experiencias y el tipo de trabajo.

Según la información de la ENI-2017, el volumen general de la población nacida en Haití residente en la zona rural y ocupada en el sector agropecuario (agricultura, ganadería, silvicultura y pesca) es de 78,528. Se trata de una población fundamentalmente masculina. El 93% está compuesto por hombres, en tanto que el 7% restante está constituido por mujeres (INM RD, p. 18).

 

 

Otra característica que destaca en este grupo es la edad. Predominan, en el caso de los hombres, edades entre los 15 y 40 años, lo cual representa el 81%. En las mujeres, para el mismo intervalo, es de 69%. Esto evidencia que en ambos grupos el perfil de adultos-jóvenes es predominante (INM RD, p. 19) (Ver gráfico 2).

De igual forma, al analizar la distribución porcentual de esta población según dominios geográficos, también se observa dispersión por sexo. Las mujeres se ubican en las provincias fronterizas y contiguas, con alrededor de un 57% de representación; mientras que los hombres se sitúan en las provincias que cultivan arroz, bananos, víveres y pecuaria, con un 31% (INM RD, p. 21).

El sexo de esta población tiene gran impacto en la ubicación y esto se entiende al analizar las actividades en las que se insertan. En el caso de los hombres, la tendencia de inserción es, en primer lugar, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (72%); en segundo lugar, construcción (10%), y, en tercer lugar, industrias manufactureras (9%). Sin embargo, en las mujeres, la mayor inserción se aprecia en el comercio al por mayor y al por menor (36%), seguido por las actividades agropecuarias (32%), y, por último, las actividades de los hogares como empleadores (16%) (INM RD, p. 22).

Por otro lado, dentro de la población extranjera nacida en Haití se evidencia que la participación de los hombres[4] en el mercado de trabajo en el sector agropecuario y en la zona rural es de 95%, mientras que en el caso de las mujeres es del 47%. De esa población activa[5], en los hombres la tasa de ocupación[6] es del 92% y la de desocupados abiertos[7] del 3%. En las mujeres, la tasa de ocupación y de desempleo abierto son de 39% y 17%, respectivamente (INM RD, pp. 24-25).

Visto los datos anteriores, se ponen de relieve desafíos diferenciados entre los hombres y las mujeres inmigrantes en lo que respecta a la inserción laboral. Aunque el porcentaje de participación de la inmigración femenina en el país es aún pequeño en relación con la masculina, la tendencia, según se ha visto desde la ENI-2012 hasta la ENI-2017 (ONE/UNFPA, 2018), es que esta participación aumente. En ese aspecto, existen varios instrumentos nacionales e internacionales, como la Estrategia Nacional de Desarrollo[8] y los Objetivos de Desarrollo Sostenible[9], que colocan el tema de la migración regular, segura y equitativa en la agenda pública, y constituyen acciones para superar los retos que impone esa realidad.

 

Bibliografía

  1. Bodenheimer, S. J. (1999). Immigration: A civil rights issue for the Americas. Rowman & Littlefield.
  2. Instituto Nacional de Migración. Informe preliminar Integración socioeconómica de las personas inmigrantes ocupadas en el mercado laboral rural dominicano. Santo Domingo.
  3. Oficina Nacional de Estadística (2019). Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI-2017). Base de datos. República Dominicana.
  4. ONE/UNFPA. (2018). Informe General Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes en la República Dominicana (ENI-2017). Santo Domingo: Oficina Nacional de Estadística.
  5. Oso, L., Sáiz, A., & Cortés, A. (2017). «“Movilidades cruzadas” en un contexto de crisis: Una propuesta teórica para el estudio de la movilidad geográfica y social, con un enfoque de género, transnacional e intergeneracional». Revista Española de Sociología, 26(3), 293-306.
  6. Subías, S. M. (2000). «Las mujeres y su espacio: una historia de los espacios sin espacio en la Historia». Teruel, 1, 45-59.

 

 

[1]Tomado https://www.un.org/en/development/desa/population/migration/data/estimates2/estimates19.asp

[2] Ibídem.

[3] Informe preliminar aún no publicado.

[4] La Tasa Global de Participación se calcula mediante el cociente entre la Población Económicamente Activa y la Población en Edad de Trabajar.

[5] La Población Económicamente Activa (PEA) abierta incluye a los ocupados más los desocupados abiertos (que hicieron una diligencia activa de búsqueda de empleo en el periodo de referencia (abiertos).

[6] La tasa de ocupación se refiere al cociente entre la Población Ocupada y Población en Edad de Trabajar.

[7] La tasa de desocupación abierta indica la proporción de la PEA que en el tiempo de referencia señalan que hicieron las diligencias para conseguir trabajo. Para el caso de este cálculo se consideró la pregunta de la ENI-2017 relativa a si se buscó trabajo en los últimos 30 días.

[8]Ver http://mepyd.gob.do/mepyd/wp-content/uploads/archivos/end/marco-legal/ley-estrategia-nacional-de-desarrollo.pdf

[9] Ver https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

 

Por Rocío Acosta

Analista Cuantitativo de Estadísticas Migratorias

Departamento de Investigación y Estudios Migratorios



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